La asfixiante red de los bloqueos

La asfixiante red de los bloqueos
Canalización de los espíritus de la naturaleza
Realizada el 29/5/2020
Por Andrés Jiménez

Una araña sabe que siempre puede dejar la red en la que está y tejer otra. Por eso una araña nunca se queda atrapada en su propia red.

Estar bloqueado es quedarse atrapado en una red de creencias, pensamientos, emociones y reacciones que uno mismo ha tejido consciente o inconscientemente.

Es como tejer, encima de una red, otra exactamente igual, y luego otra, y luego otra, hasta que la red es excesivamente gruesa, y al final atar todas las redes con este nudo: la creencia de que es imposible escapar.

Una red como esta da realidad a nuestros miedos, no importa cuáles sean, y los solidifica frente a nosotros como pensamientos repetitivos, patrones, dramas, síntomas, bloqueos.

Nada en la naturaleza se bloquea. Sólo hay bloqueo cuando hay resistencia. Sólo lo humano se resiste. Sólo lo humano se bloquea. Sólo lo humano puede congelar la realidad en un patrón estático.

La Naturaleza no se bloquea porque no se juzga, porque no tiene opiniones acerca de sí misma, porque no espera nada de sí misma. Sólo es. Para la naturaleza no existe el tiempo. Para la Naturaleza el tiempo no es más que el mecanismo a través del cual se expresa el cambio constante que es su misma esencia. La Naturaleza no lleva la cuenta del tiempo, es una sola con él, y por eso se expresa en ciclos.

Sólo lo humano puede manifestar, como idea, la creencia de inmovilidad e inmutabilidad que un bloqueo es. Cada piedra y cada árbol conocen la naturaleza del tiempo y de la vida. Sólo lo humano puede ignorarla.

A través de un bloqueo, uno se fija a sí mismo un un lugar que es de la mayor importancia para su propio proceso. Una primera razón puede ser la seguridad. Un bloqueo, aunque no sea agradable, es siempre seguro. Es un territorio conocido, y quien lo habita conoce todos los detalles de su funcionamiento. Obtenemos una y otra vez algo que no deseamos, pero siempre sabemos qué es lo que vamos a obtener. “Nadie me ama” puede ser una creencia muy dolorosa y al mismo tiempo muy segura. Sabemos a dónde lleva. Sabemos cómo funciona y qué nos hace sentir. Es segura. Por fuera del perímetro de un bloqueo se abre un espacio de incertidumbre que puede generarnos, al principio, más miedo y dolor que el bloqueo en sí mismo.

Quien se fija a sí mismo en un bloqueo persiguiendo la seguridad, se ha inscrito consciente o inconscientemente en un curso para conocer y transmutar la energía del miedo. Y no saldrá de su bloqueo hasta que sea un experto en el miedo y abrace su sinsentido. Ser un maestro del miedo es lo que han elegido los que persiguen la seguridad, los que no toleran la incertidumbre.

Uno se fija a sí mismo en un bloqueo también para ser amado. Uno se vuelve una víctima a la espera de alguien que lo rescate y le demuestre así su amor. Uno espera el héroe o heroína que, con su espada, lo libere de sus ataduras. Quienes se colocan en este tipo de bloqueo han decidido aprender a amarse a sí mismos, y no será hasta que lo hagan que puedan liberarse. Sólo ellos mismos, aprendiendo a amarse, podrán rescatarse de su bloqueo, y serán maestros de la autoaceptación, la autovalidación y el amor propio.

También nos fijamos en un bloque para castigarnos. “Lo que hice no puede ser perdonado”, se dicen a sí mismos quienes tejen esta red. “No merezco nada distinto de esto”, se repiten mientras empujan su roca una y otra vez hacia la cima de la montaña. Quienes se bloquean a sí mismos de esta forma han decidido convertirse en maestros de la culpa y la vergüenza, y sólo saldrán de su bloqueo cuando hagan lo único que les parece imposible: perdonarse. Maestros de esta naturaleza serán necesarios cuando la verdad salga a la luz, y lo imperdonable se revele. Y por ello se exige de aquellos que escogen este camino una impecable maestría, nada menos que lo imposible. Tal es la importancia de su tarea.

Se congelan en un bloqueo, también, aquellos que le temen a su poder. Aquellos que aprendieron a desconfiar de sí mismos porque descubrieron que pueden hacer daño a otros. Aquellos que se prometieron aislarse en una prisión de su propia hechura para no ser un peligro para los que aman. Quienes eligen este patrón están aquí para recordar que crear y destruir son dos aspectos de la misma energía. Sólo saldrán de su prisión cuando vayan del otro lado del miedo a crear algo, y asuman las consecuencias de lo que crearon. Serán maestros de la impotencia y la desesperanza aquellos que experimenten el lado oscuro del poder, y despertarán cuando encuentren, en el corazón de esta oscuridad, la luz que es una sola con ella.

Un bloqueo es un período de cuarentena que nos imponemos para sanar. Y por eso no sirve huir de un bloqueo ni ignorarlo. Pasamos por un bloqueo porque algo en nosotros necesita tiempo para disolverse y transmutarse. Luchar contra ese proceso es como intentar detener una avalancha.

La salida de un bloqueo no está en la resistencia o la lucha, sino en la cooperación. Aliarnos con el bloqueo, y escuchar lo que quiere enseñarnos, es lo único que lo transforma. Cualquier tipo de lucha sólo aplaza la necesaria crisis de sanación.

Sólo la rendición de todo control facilita de nuevo el flujo de la energía. Esto es lo que sabe la araña en su red, la gota de agua en el río, la abeja que se permite ser elevada por el viento.

Envía tus comentarios y preguntas al correo vorticeraiz@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s