El Camino del Jaguar

Por Fernando Triana

Un proceso comienza con un paso, lo que no se sabe es cuántos pasos serán y muchas veces tampoco hacia dónde. Nos han enseñado que debemos responder estas preguntas antes de empezar, como una obligación  en el deber ser para algún camino preestablecido. En realidad toda mi vida he estado haciéndole el quite a estas preguntas y a este deber ser y lo único que he recibido es rechazo y mucha “paciencia” por parte de familiares, amigos, parejas, jefes, entre otros tantos que tienen expectativas frente a uno. Lo gracioso es que finalmente he dado los pasos, porque a la final uno aprende a rechazarse y a castigarse por ser y pensar diferente, al punto de no querer existir más.

En mi vida hay tres cosas que me caracterizan, dos son mi tranquilidady mi reflexión, elementos que me han permitido dar seguridad y apoyo a otros, pero hasta ahora he manejado una doble cara para que nadie se preocupe por mí, porque he sido bueno para dar pero no para recibir, de hecho doy sin esperar nada a cambio, no por valores religiosos sino porque no me gusta generar vínculos. El otro elemento es mi facilidad para adaptarme a diferentes situaciones y discursos. Uno de estos discursos tiene que ver con el hecho de repetir que“todo depende de uno”, pero hasta ahora comienzo a comprenderlo, la verdad creí que lo había incorporado, pero poco a poco he percibido que este discurso no tiene sentido y he permanecido en las sombras y la soledad para que nadie pueda percibir mi incoherencia entre mi pensar, sentir, decir y hacer. En este recorrido de adaptar discursos he pasado por muchos maestros de diversas corrientes y he encontrado respuestas o preguntas a medias sin poder resolver mi conflicto interno.

En este punto y después de hacer un resumen de mi vida, creo que puedo hablar sobre mi experiencia con el cacao. Apertura, tranquilidad y expansión, estos tres elementos y seguro otros, son los que han venido marcando mi caminar junto al cacao. Es mucho lo que falta por digerir, pero puedo decir que por primera vez en mi vida todo lo que me generaba miedo y angustia en mi proceso hacia el autoconocimiento, hoy lo puedo asumir con calma, no quiere decir que no tenga miedo, lo que pasa es que esta vez puedo conversar con él. Puedo decir que ya no estoy luchando, ni tengo expectativas, solo estoy en un momento de observación después de pasar por las diferentes ceremonias y meditaciones que Andrés y Gisela nos ofrecieron.

En resumen, la palabra para mi propósito de amor propio e incondicional, que tuve al iniciar este proceso, es CALMA. Calma a pesar de todo lo que queda por ver y comprender, calma para respirar mientras entiendo qué es lo que ha venido pasando conmigo, calma para poder seguir caminando mientras me reconozco y reconozco todo lo que puedo dar y recibir. Calma mientras veo mi dolor y mi sufrimiento y mientras me perdono y comprendo el por qué lo permití o por qué lo hice. Calma y mucho amor para valorarme y así poder expresar de corazón todo el amor que tengo.

Quiero finalizar con el recuerdo que me dejo un maestro que quiero mucho y es que siendo un jaguar puedo continuar mi camino teniendo tacto para caminar con cautela y oído para escuchar las enseñanzas que mi niño y mis maestros interiores tienen para darme. Muchas gracias por este maravilloso viaje y espero poder compartir más junto a ustedes y al cacao.

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