Nuestra historia

Somos Andrés y Gisela y estamos juntos desde hace 14 años.

Juntos creamos Vórtice Raíz para compartir las cosas que más nos entusiasman en la vida: la presencia, el silencio, la meditación, el amor, la creatividad, la escucha.

Nos entrenamos en la práctica de Mindfulness con la maestra Paola García Parra (El Eterno Sol, Rainbow Kids Yoga) y con los monjes de la comunidad de Plum Village, en la tradición del maestro zen Thich Nhat Hanh. Aprendimos el arte del procesamiento interno, la sanación energética y las ceremonias de cacao con el maestro Keith Wilson en el Lago Atitlán en Guatemala. Ofrecemos regularmente sesiones de meditación, clases de yoga, talleres de formación, ceremonias de cacao y terapias de sanación energética.

Hace 10 años recibimos un llamado: servir a los niños y jóvenes ofreciéndoles espacios en los que pudieran recordar su inmenso valor, aprender a amarse y desarrollar la habilidad de crear vidas felices y significativas.

Desde entonces hemos creado proyectos como Tu Cuento en Movimiento, Respira y Sonríe y El Arte de Respirar, a través de los cuales hemos compartido Yoga y Mindfulness con más de 8.000 niños y jóvenes, quienes han sido nuestros principales maestros; y hemos formado más de 1.000 educadores en cómo integrar la práctica de la meditación en sus vidas y en sus aulas.

También hacen parte de nuestro equipo:

Mariana Piñeros Jiménez (1994, Pereira)

Las dos cosas que más me interesan en el mundo son la meditación y el arte. Desde hace cuatro años estudio y practico meditación y yoga en Vórtice Raíz, con Andrés Jiménez y Gisela Hincapié. Y desde hace tres años aprendo sobre procesamiento interno y sanación energética con Keith Wilson, el mago del Cacao. En mi práctica personal me dedico a unir el arte y lo que he aprendido sobre introspección: me interesa que el espacio, el silencio y los tesoros que encuentro en mi interior se puedan traducir a lenguajes como el dibujo, la escritura y la música. Además, amo compartir lo que aprendo con niños y jóvenes. Creo que las prácticas contemplativas, asumidas con ligereza y buen humor, nos pueden ayudar a ver con profundidad y emoción todo lo que nos rodea: a contestar preguntas complejas y a sorprendernos de lo que ya tenemos. He sido tallerista durante dos años consecutivos del programa Respira y Sonríe, y profe de escritura autobiográfica y arte.

Lina Vanessa Palacio Marín (1988, Pereira)

Enamorada de las prácticas contemplativas y el cacao. Hace cinco años hago parte de procesos formativos con mis maestros amigos Andrés Jiménez y Gisela Hincapié en Mindfulness y Yoga. Y hace tres años aprendo sobre el funcionamiento y sanación del cuerpo energético con el maestro mago Keith Wilson, a quien conocí por extensión en Guatemala. Estos procesos han transformado mi vida y mi labor como profe de niños, jóvenes y adultos. Comparto a través de mi profesión las cosas que me conectan y posibilito que los aprendizajes académicos se den a partir de lo que mis estudiantes desean conocer: que surjan y se dirijan a sus propias vidas. Lo que más me emociona en el mundo es generar espacios en los que todos podamos compartir nuestro propio brillo, lo que realmente somos, para abrazar sin condiciones todo lo que surja y, así, generar aprendizajes, felicidad y amorcito.

Durante el 2019:

100%

de los participantes en los talleres afirmó que aprendió cómo relajarse

98%

de los participantes en los talleres afirmó que se redujeron su estrés y ansiedad

92%

de los participantes en los talleres afirmó que mejoró su concentración y atención